Un horno de válvula solenoide consta de tres partes clave
Bobina solenoide: Esta bobina, cuando se energiza con electricidad, crea un campo magnético.
Émbolo: este núcleo de metal se encuentra dentro de la bobina y se mueve hacia arriba y hacia abajo cuando está influenciado por el campo magnético.
Asiento de la válvula: Esta apertura controla el flujo de gas. Está conectado al émbolo y se abre o cierra según su posición.
La magia del magnetismo
Cuando enciende el termostato y exige calor, el panel de control envía una corriente eléctrica a la bobina de solenoide. Esta corriente energiza la bobina, generando un campo magnético. El campo magnético, a su vez, tira del émbolo hacia arriba, levantándolo lejos del asiento de la válvula. Esto abre la válvula, permitiendo que el gas fluya libremente a través del sistema y encienda el quemador, calentando finalmente su hogar.
Cuando el calor se desvanece
Una vez que se alcanza la temperatura deseada, el termostato envía una señal al panel de control, cortando la energía a la bobina de solenoide. El campo magnético desaparece y el émbolo, bajo la influencia de un resorte o gravedad, vuelve a su posición original, cerrando la válvula solenoide de línea líquida HVAC y deteniendo el flujo de gas.
Más allá de los hornos
Las válvulas solenoides en HVAC no se limitan solo a hornos. Juegan un papel vital en varios sistemas de HVAC, que incluyen:
Acondicionadores de aire: el solenoide HVAC controla el flujo de refrigerante para la refrigeración.
Humidificadores: Regulan el flujo de agua para el control de la humedad.
Sistemas de riego: El solenoide HVAC controla el flujo de agua a los aspersores.